Los chicos llegaron a la mañana a clase y al entrar a sus aulas algunos estallaron en llanto: todo lo que encontraron estaba destruido. Eran las secuelas que quedaron en la Escuela Especial Inmaculada Concepción tras el ingreso de cuatro delincuentes menores. Fue alrededor de las 1.30 de ayer cuando ingresaron al edificio, ubicado en Haimes 2.800, al que asisten a diario 160 personas. La mayoría son niños y adolescentes, pero también hay adultos.
“Lloraron porque estas personitas tienen un gran sentido de pertenencia de las cosas y entre lo que dañaron estaban sus trabajos”, comentó Soledad Gómez, asistente social. Fue el cuarto robo que sufrió el establecimiento en lo que va del año. En la primera ocasión se llevaron más de 100 conejos del taller de cunicultura. Algunos de éstos animales fueron sacrificados allí mismo y sus vísceras aparecieron en el patio. Desde entonces dejó de funcionar ese taller. En otra ocasión sustrajeron computadoras y equipos de audio.
“La verdad es que no es sólo el hecho de robar, sino también el de provocar daño. De lo contrario no hubieran quemado las cosas de los chicos” apuntó Gómez.
Las aulas no pudieron ser utilizadas ante el desorden, por lo que los alumnos fueron reubicados en el sector de talleres.
“La gente escuchó ruidos y nos llamó de inmediato. Cuando llegamos ya se habían ido los ladrones” apuntó la asistente social. Los efectivos de la comisaría local instrumentaron enseguida un operativo rastrillaje en los alrededores que concluyó con la aprehensión de un menor, de 16 años, que tenía algunos de los elementos sustraídos.